22.3.08

El despertar de la conciencia.

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¿Quiénes son estas personas?
Son humo al son del viento
al igual que las hojas,
son al fin, un invento,
que se disuelve si soplas.


La noticia se conoció tres meses después de los hechos: Los varones adultos de Epila se despertaron sin pene.

Curiosamente, la alarma se dio en primer lugar entre las mujeres de mayor edad. Su Robustiano no cumplía con el débito y eso no podía ser. Las jóvenes estaban más acostumbradas a la crónica pitopausia del varón afutbolado con flatulencia verbal.

El caracter putero de los indígenas sí que pudo escamar a las féminas, ya que por primera vez empezaba a no escasear el dinero que sus parejas se gastaban en irse de señoritas, pero aún así, ninguna se extrañaba de que el sexo se demorara tres meses arriba , tres meses abajo. Y es que como ya dijo don Camilo," en España, al igual que en lo referente a la lectura, se folla mucho, pero siempre follamos los mismos".

Lo que más ha sorprendido a la comunidad científica no es el inexplicable hecho de que los maromos se quedaran cual muñeca, rasos y con sólo el meato urinario, si no que pudieran llevarlo en secreto tanto tiempo. Ni el boticario, ni el cura, ni el panadero, ni el concejal de urbanismo, ni el maricón desorejado, ni el yupi, ni el maestro armero, dieron cuenta a nadie de sus vicisitudes .
Motu proprio todos se pusieron de acuerdo en no volver a la famosa "picha española no mea sola" de después de las cervezas del partido de fútbol. Los comentarios vergalianos brillaban por su ausencia y nadie se atrevía a confesar lo que le había ocurrido, no cosa fuera el único.

Las comadres más viejas fueron las que tomaron la iniciativa el día de mercado. Reunidas en la plaza discutían sobre lo raro de que Aurelio, que nunca había sido trasnochador, esperara a que se durmiera la parienta para encamarse. Las sospechas iniciales rondaban entorno a una epidemia de lues como consecuencia de la actividad golfa y burdelesca de los indígenas. Pillados por sorpresa, las propias se abalanzaron sobre sus maridos y les arrancaron la ropa para dejar en evidencia chancros, pústulas o cualquier otra miasma que se hubiera extendido entre sus desvergonzados cónyuges. Para sorpresa de las pobres abuelas, se encontraron con una superficie lisa cual botijo, pero sin pitorro.

A partir de ahí, la prensa, la sospecha de las más jóvenes, etc. En fin , que se descubrió el percal y saltó la liebre.


Que suba el telón,
finjamos en este escenario,
las cosas que amamos,
y que nunca son.
El rico ser pobre,
el pobre , potentado,
el maldito, ser sagrado,
sin que importe y nos estorbe.

Cuentan que navegantes del mundo viven en éste, y que sin tener brújula se la inventan para no mirar el espejo adjunto que dice quien se ha perdido. Cuentan incluso que habitan ministros, peritos agrónomos, delineantes y trabajadores en hornos, que fingen tener sentido en un tobogán hacia el polvo. ¿Quién se miente más ?¿Tu o el del "pitorro"?

1 comentarios:

Southmac dijo...

joder, quizá el Ebro crecido se llevó sus penes, pero para lo que los usaban, jjajajaj

(a ver, abuelo, que no abuse de los antitusivos le tengo dicho!!!)