22.3.08

El despertar de la conciencia.

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¿Quiénes son estas personas?
Son humo al son del viento
al igual que las hojas,
son al fin, un invento,
que se disuelve si soplas.


La noticia se conoció tres meses después de los hechos: Los varones adultos de Epila se despertaron sin pene.

Curiosamente, la alarma se dio en primer lugar entre las mujeres de mayor edad. Su Robustiano no cumplía con el débito y eso no podía ser. Las jóvenes estaban más acostumbradas a la crónica pitopausia del varón afutbolado con flatulencia verbal.

El caracter putero de los indígenas sí que pudo escamar a las féminas, ya que por primera vez empezaba a no escasear el dinero que sus parejas se gastaban en irse de señoritas, pero aún así, ninguna se extrañaba de que el sexo se demorara tres meses arriba , tres meses abajo. Y es que como ya dijo don Camilo," en España, al igual que en lo referente a la lectura, se folla mucho, pero siempre follamos los mismos".

Lo que más ha sorprendido a la comunidad científica no es el inexplicable hecho de que los maromos se quedaran cual muñeca, rasos y con sólo el meato urinario, si no que pudieran llevarlo en secreto tanto tiempo. Ni el boticario, ni el cura, ni el panadero, ni el concejal de urbanismo, ni el maricón desorejado, ni el yupi, ni el maestro armero, dieron cuenta a nadie de sus vicisitudes .
Motu proprio todos se pusieron de acuerdo en no volver a la famosa "picha española no mea sola" de después de las cervezas del partido de fútbol. Los comentarios vergalianos brillaban por su ausencia y nadie se atrevía a confesar lo que le había ocurrido, no cosa fuera el único.

Las comadres más viejas fueron las que tomaron la iniciativa el día de mercado. Reunidas en la plaza discutían sobre lo raro de que Aurelio, que nunca había sido trasnochador, esperara a que se durmiera la parienta para encamarse. Las sospechas iniciales rondaban entorno a una epidemia de lues como consecuencia de la actividad golfa y burdelesca de los indígenas. Pillados por sorpresa, las propias se abalanzaron sobre sus maridos y les arrancaron la ropa para dejar en evidencia chancros, pústulas o cualquier otra miasma que se hubiera extendido entre sus desvergonzados cónyuges. Para sorpresa de las pobres abuelas, se encontraron con una superficie lisa cual botijo, pero sin pitorro.

A partir de ahí, la prensa, la sospecha de las más jóvenes, etc. En fin , que se descubrió el percal y saltó la liebre.


Que suba el telón,
finjamos en este escenario,
las cosas que amamos,
y que nunca son.
El rico ser pobre,
el pobre , potentado,
el maldito, ser sagrado,
sin que importe y nos estorbe.

Cuentan que navegantes del mundo viven en éste, y que sin tener brújula se la inventan para no mirar el espejo adjunto que dice quien se ha perdido. Cuentan incluso que habitan ministros, peritos agrónomos, delineantes y trabajadores en hornos, que fingen tener sentido en un tobogán hacia el polvo. ¿Quién se miente más ?¿Tu o el del "pitorro"?

22.10.07

Que gonito es trabajar, que gonita es nuestra gente.

empresa

Existe un don, una magia, un poder oculto que en ocasiones nos puede llevar situaciones incómodas. Puede ir uno con toda buena voluntad a felicitar a una amiga que sabe que quería quedarse embarazada y descubrir que son gases o exceso de bollos. También se puede quedar de puta madre con el "que tal tu padre, ¿está mejor?" y anticipar la respuesta al ver la cara del otro. Aun así tienes que esperar a que te lo diga, no cosa te pases de listo dos veces al soltar "¡vaya tío!, no sabía que había muerto, te acompaño en el sentimiento". Y resulta que no, no se ha muerto, simplemente tiene cáncer terminal.
Este tipo de meteduras de pata son muy comunes en el entorno laboral. Quizás son embarazosas , pero no las peores. Al fin y al cabo, nadie es adivino y quien lo pasa mal eres tú ( por la metedura de pata... evidentemente quien peor parte lleva es el familiar del difunto/canceroso o la "no embarazada, sólo gordita").

Lo malo es cuando las equivocaciones van a marcar tu futura vida laboral.
"-... ya sabes , el tío ese del pelo gris... Es lo más borde que te puedes echar a la cara. Si es que no sabe ni lo que quiere, ni lo que hace, vamos, un incompetente como la copa de un pino.- dice Patricia Lagunilla"
La víctima cree reconocer de quien están hablando. No ha tenido mucho trato con el aludido, pero también le cae gordo, así que por el mismo precio se va a socializar y desahogarse:
"- ... Sí, ya se quien dices. Además es un cerdo, me mira de arriba a abajo, como desnudándome - mete baza Arancha Lecumberri, la nueva secretaria."
"- ... Bueno, eso no lo había oído, pero no me extrañaría - continúa Patricia."
"- ... Pues ya te digo yo que sí. Va por ahí con su enorme peca en la cara que parece una mierda pegada y sus gafas de pasta... ¿de dónde habrá salido ese baboso? - remata Arancha."
Patricia se queda callada y se va. Arancha, intrigada, pregunta con la mirada a otro compañero que ha puesto repentinamente cara de circunstancias boreales.
"- Es que Patricia se refería a Miguel, el de archivos, y el que has descrito tú es Íñigo... su padre y... je, je, nuestro jefe de sección... - le revela Antonio dándole dos inutilísimas palmaditas a la espalda de consuelo a la nueva".
Efectivamente, como diciendo -"te esperan tiempos de gloria en esta empresa".

Así es la vida. Uno puede ir un sábado-noche con una cogorza rusa, ser "amonestado" verbalmente por una señora a la que llama " puta foca amargada" y resultar ser la mujer de su jefe, su futura suegra o la cirujano que va a operar su torsión testicular. Es justo que sea así por que en la tragedia está la sal de la existencia.

Muchos chascarrillos entre compañeros de trabajo son simples terapias para descargar tensión. En ellos se pueden arrojar , con mayor o menor fuerza, pestes sobre terceras personas. No siempre es algo serio, de hecho suelen ser banalidades que se exageran y que hacen más llevadera la jornada. Igual sirve el "ya le vale a fulanito" que "vaya mal día que tenemos hoy". Es una simple medida terapéutica de descarga. El problema viene cuando el "desahogo" es , en primer lugar brutal, y en segundo lugar dicho con el don de la oportunidad. Es decir , segundos antes de que la "víctima" entre por la puerta. Como "somos nuevos", no sabemos que las probabilidades de que eso ocurra son del 90 por ciento.

En España tenemos el vicio de tener la lengua muy larga y el aguante muy corto. Traducido al cristiano significa que quien oye y se ve como protagonista de una de esas conversaciones se juramenta como enemigo eterno al.... más débil del corrillo que le ponía a caldo. De siempre la jerarquía de bofetadas va del grande al pequeño. Qué diferentes los japoneses. Allí el jefe de la empresa ya sabe que una forma de aliviar el estrés laboral es despotricar contra el superior. No es extraño que incluso en los gimnasios de la empresa existan sacos de boxeo con una fotografía suya pegada para desahogo de los empleados.

En esto, no obstante, sí hay una gran diferencia entre sexos. Los varones solemos ser mucho más primarios y carentes de sutileza. Por eso somos perfectos candidatos a tener el "don de la oportunidad" y que nos pillen. El homo sapiens masculino es ese animal que descubre que dos compañeras suyas de trabajo a las que creía íntimas se odian... después de cuatro años. Para el resto de compañeras era obvio el primer día. Cuando dos varones se llevan mal, no sólo es público y notorio, si no que además se recrean en dejarlo patente. ¡Ojo!, eso no significa que las féminas sean más hipócritas, de hecho en su lenguaje expresan con claridad cristalina la situación. No en vano, todas las mujeres de la empresa están perfectamente al tanto del mal rollo que hay entre "Sandra" y "Eva". Lo que ocurre es que en lenguaje femenino decir con una "muy amplia" sonrisa "Adios Eva, cuídate", significa "muérete zorra".

Ni que decir tiene que no siempre el chascarrillo es un inocente juego para desengrasar un descanso en el trabajo. Existen dos extremos; el "despellejamiento" injusto de un fulano que al nacer le pusieron en la espalda "dame una colleja", y el justo ,pero cobarde, descargo sobre determinados especímenes que se reparten exquisitamente por el mundo y están en cualquier empresa de más de doce empleados. Es cobarde por que con ello no se resuelve el problema que plantean esos seres.
En la pléyade de seres hay de todo, peligrosos y dañinos e inofensivos y curiosos. Por razones que la ciencia no puede explicar, no hay empresa que se precie sin su "trepa", "putilla", "raro", "pelota", "fantasma", etc. Son clones que se repiten de forma secuencial por el universo del trabajo. La , hasta cierto límite, razonable descarga del chascarrillear sobre otros es diferente en función de que el "ser" pertenezca al grupo de peligrosos o inofensivos. Cuando se trata de los peligrosos se suele tener mucho cuidado de que el bicho no esté presente. Cuando es el inofensivo la cosa no importa demasiado.
Eso no significa que haya que hacerse el héroe. Lo que ocurre es que el cotilleo ,tanto sobre el inofensivo, como sobre el "de cuidao", sólo sirve de desahogo temporal. Es decir, "cuando desperté, el dinosaurio seguía allí", que diría Monterroso. Sin embargo, si se pusieran de acuerdo en coger al hijo puta, desnucarlo y enterrarlo en un pantano, a la mañana siguiente ya no estaría... pero claro, eso es ilegal y encima el señor juez diría que ellos son los malos, por lo que no hay otra que aguantarse y llevar la vida de la forma más asequible posible.

Salud y ser buenos. Los creyentes que le pidan a Dios paciencia, por que si le piden fuerza le arrancarán la cabeza a alguno.

17.9.07

EL SENTIDO DE LA VIDA

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En las discusiones sobre el sentido de la existencia se descuelgan perlas y perlones:
" -¡Tiooooo!, al morir no convertimos en energía pura que se funde con el cosmos, y así es como llegamos a ser uno con el universo"
¡De cojón!... ¿Y habría alguna diferencia si en vez de ser "energía" nos convirtiéramos en , digamos que geranios o mármol iraní?.
Aunque sólo sea por instinto de supervivencia, el ser humano tiene esperanza (la hermana pequeña de la fe) en perseverar incluso siendo ateo. Por desgracia, si la mente se ve, tanto de forma consciente, como inconsciente, en un callejón sin salida, en el absurdo... acaba pereciendo y el cuerpo detrás.
Al margen de la religión, y desde el prisma de las hipótesis, un optimista diría:
"Güeno, al menos una vez , que sepamos, por aquí andamos... ¿si ha sido posible una vez, porqué no otra?".
A lo que el pesimista le diría:
"Güeno, al menos una vez, que sepamos, a mi primo Anselmo no le pusieron los cuernos... después a diario hasta que su mujer murió de sarpullido genital... no volvió a repetirse su fidelidad".

No es lo mismo creer que saber. Uno puede creer en la transmigración de las ánimas y no saberlo: "Creo que Pepito es un capullete, pero saberlo no lo sé"
Pero, ¿Qué es saber?. Desde una perspectiva racionalista se argumenta que sólo podemos asegurar aquello que es demostrable científicamente. ¿Seguro?.
Durante siglos se pensaba que la velocidad podría incrementarse hasta el infinito... hasta que de forma casual, en el XIX, Michaelson y Morley descubrieron que no... Décadas después , con más márketing y mejores asesores de imagen, Einstein vampirizaría a Michaelson y Morley, junto a Lorenz y otros, quedando como el máximo representante de la teoría de la relatividad... Un gilipollas con melenas y cara de chiste llega más lejos.

En cualquier caso, la ciencia, en contra de lo que se dice, no nos explica el porqué de las cosas, simplemente el cómo ( y con matices). Los objetos no caen por que exista la Ley de la Gravedad, si no que puesto que los objetos caen, Newton ( un día que se aburría ) decidió describir en lenguaje matemático dicho suceso. Es evidente que los cuerpos llevaban cayendo muchos siglos antes de que naciera.
En esto Stephen Hawkings fue sincero: "Ya sé como empezó el universo, lo que no sé es porqué".

Por lo tanto, al desconocer la naturaleza de las cosas, nada nos asegura que un buen día empiecen a acontecer los fenómenos de manera distinta y completamente diferente, a como acostumbran ( por ejemplo, que las ranas canten ópera... "no pue ser", dirá alguno.... si ocurriera no es cuestión de que te guste, ni es cuestión de que lo entiendas... te jodes). Llegados a este punto ¿qué diferencia hay entre ciencia y creencias?¿no es acaso la ciencia una creencia?. "No tío, que la ciencia puede demostrar lo que dice". Ya, por ejemplo podemos ver la esfericidad de la tierra y no los fantasmas... ¿Pero podemos asegurar que no se volverá cuadrada de repente?¿Podemos asegurar que el tiempo en vez de ir hacia delante no irá hacia atrás?. Sí, lo podemos asegurar de forma gratuita: "eso no va a ocurrir"... Pero no dejará de ser una creencia. Y es que al no saber porqué estamos aquí, no podemos saber que es lo que da consistencia a lo que nos rodea.

Los científicos "saben" cuando empezó el universo, ¿pero saben porqué?. Sí, lo de la explosión... ¿y cómo se encendió la mecha?. Para la ciencia todo efecto ha de tener una causa, ¿puede esta causa prolongarse hasta el infinito?. Si se prolonga hasta el infinito nunca llegaremos a la primera, por lo que estaríamos hablando de efectos sin causa primigenia... por lo tanto, para que la lógica se mantenga en pie es imprescindible obviar dicha incógnita y partir de un punto arbitrario ( por ejemplo el big-ban, que viene muy a mano)... vamos, haciendo trampas ( "quitando lo que todos sabemos, los efectos seguirán a las causas" ).

Hay una diferencia entre ciencia y creencias que en el orden práctico de las cosas nos viene bien. Se trata de que los fenómenos llamados científicos se repiten y los que abordan las creencias están por ver. El problema es que no sabemos si nos ocurre como al jugador que después de apostar siete veces al rojo y ganar, cree que siempre va a salir lo mismo... ¿y si lo que llamamos orden natural de las cosas no deja de ser una racha?... Por si alguien no ha entendido lo que quiero decir, le diré que ya sé ( es una forma de hablar ) que llevamos 15000 millones de años sacando rojo... ¿y antes de antes?¿también salía rojo?.... ¿cómo?¿qué no salía nada?... No puede ser, si antes no había nada... de la nada, nada puede salir... y aquí estamos dando la paliza.

Se levanta el telón y se ve a un montón de humanos sobre una pelota que da vueltas alrededor de un objeto incandescente ¿cómo se llama la película?: Perdidos en el espacio.

En resumen, por lo que nos toca en la vida diaria, y visto que desde hace mucho viene saliendo rojo en los dados, confiamos en que siga siendo así ( más que nada, para que cuando la lasaña se tenga que calentar en el microondas, si nos dicen que tarda tres minutos, obtengamos el resultado esperado... es que si la lasaña se nos pone a hablar y nosotros nos hemos transformado en osos hormigueros pensantes, sería un coñazo adaptarse a la nueva situación).

En todos esos aspectos, nos conviene que las cosas funcionen tal y como lo llevan haciendo desde la noche de los tiempos... el problema viene al final de la partida, cuando nuestro instinto de conservación, nuestro placer por la vida y sentirnos existir, nos exige con razón o sin ella que la lógica a aplicar sea distinta: "... y entonces, cuando me llega la hora de la muerte... ¡tachán!, contra todo pronóstico me salvo yo , mi novia, mi mamá y mis amigos.... menos el cabrón de mi jefe que, o se disuelve en la nada, o se va a ser sodomizado por Belcebú...."

Al que espere esto último, lo único que puedo decirle es que cruce los dedos y que los dados le sean propicios, por que saber , saber.... ("Mein Fürer, ¿Cree que ganaremos la guerra antes de Navidad?- le pregunto a Hitler su ordenanza en la primavera del 45""¿Creer?.... Lo sé.... - contestó Hitler"")

PD: Es difícil que sobrevivamos a los gusanos ( pensamiento pesimista). Dicho esto, imaginemos el siguiente escenario:
- Antes de morir , Ataulfo Modrego es transportado en una nave temporal hasta el año 15000 millones antes de JC ( cuando el Big-Ban)... inmediatamente , al llegar, es volatilizado por la energía circundante.... Bien, si es difícil sobrevivir a los gusanos, más difícil es sobrevivir a eso ¿no?. Pues algunos lo hemos hecho. Es verdad que no fuimos trasladados en nave alguna, pero ¿habría alguna diferencia?. Hubiéramos ido o no, nos habríamos descompuesto en partículas elementales. De hecho, es el más difícil todavía, ni siquiera fuimos allí... y sin embargo aquí estamos ( por lo menos yo... que tu a lo mejor eres una alucinación de un trébol neuronizado). Resumiendo, sí es posible ( al menos una vez) sobrevivir a la desintegración absoluta ( insisto en que da igual haber estado o no... el resultado es el mismo), nos llevaron allí y tiempo después aparecimos aquí ( que sí, que ya sé que no fuiste , pero si lo hubieras hecho , te habrías convertido en polvo ¿qué más da que fueras que no?).
Así que ... ¿quien teme a unos gusanitos?. Fuenteovejuna, pues ni el ateo pasa de vivir , ni el mosén corre hacia el paraíso... salvo la desviación típica de la campaña de Gauss, en la que ya se sea ateo con depresión y anulación del instinto de supervivencia, o ya se sea religioso con la misma tara ( un terrorista suicida no creo que tenga muy activado dicho instinto ), esos sí, esos si que se van cantando... los demás le damos vueltas y más vueltas, pero no tenemos prisa ¿a que no?.

ARTISTAS INVITADOS:

EL ATEO , EL TOCAPELOTAS Y EL RELIGIOSO.
-(EL A.) Poz zí, nos disolvemos en la nada, pero que nos quiten lo bailao...
-( EL T.P.) ¿Y qué más te da si no vas a recordarlo?, vamos , que si te corto el cuello, todo lo que hayas disfrutado quedará a cero aunque hayas vivido a tope un millón de años... cuando seas nada, nada habrá en tu baúl...
-(EL A.) Ya, pero me harás pupa...
-( EL T.P.) Bueno, pero se te pasará para siempre, como si nunca hubieras tenido pupa.
-(EL A.) No, tío, lo importante es disfrutar cada momento, por que luego eres nada.
- ( EL T.P.)¿y que serán esos momento luego?
-(EL A.) Mira, lo que pasa eg que...
- Pero si no pasa nada, ¿tan difícil es reconocer que crees que todo se acaba y no te gusta?. A mi no me gusta el fútbol y allí está.
-(EL A.) No has entendido nada...
- ( EL T.P.)¿y qué más da?
-(EL A.) Tealamierda.
- ( EL T.P.)Pueseso
-(EL A.) Puesvale
-( EL T.P.) ñeeeee
-(EL A.) uuuuuu


-(EL R.) ¡Qué pena me dais!, mi fe me hace más fuerte por que sé que me espera la transcendencia.
- ( EL T.P.) Claaaaro y ...
-(EL R.) ¡Ya sé lo que vas a decir!, ¡ya sé lo que vas a decir! , que si tan seguro estoy porqué me acojono si me ponen un magnun del 45 en la cabeza ¿no?... Pues mira , lo que pasa es...
- (El T.P.) No iba a decirte eso, sólo pensaba en darte una patada en los huevos.
- ( EL A.) ¡Ya ha salido el violento fascista!
- (EL T.P.) ¡Pero bueno!, ¿y a ti qué más te da?¿no eres don nadie?
- (EL A.). Tu eres un listo. A ver listo ¿ y tu qué?¿tu que dices?
- (EL T.P) Nada, que me aburro y hablo de vosotros
- ( EL A.) ... idiota.
- ( EL T.P.)... imbécil
- (El A.) .... neeee
- (EL T.P.) ...naaaaa
- (El R.) ¡señor, perdónales porque no saben lo que.... !¡¡¡¡¡Aaaaahhhhhh!!!!!¡¡¡¡Mis huevos!!!!!

- (EL T.P) Ojo, que yo no he sido... que luego me echan el marrón encima. Ha sido el Ateo.
- (El A.) ¿Pero de qué vas, joputa?. ¡Si has sido tú, que te visto!
- (El T.P.) ¿Tuuuu?. ¡Tu que vas a ver , don Nada!.

- (LAURITA) ... Creo que le ha dado solo, se pasa el día espiándome con los prismáticos desde su ventana y le han debido reventar ... de puro cerdo...
- (EL R.)... Tuuu, tuuu te exhibes con lascivia provocadora para mortificar mi cuerpo.... Y alguien me ha dado un patadón de impresión...¡por Diosss!.
- (LAURITA) Pero si vives a doscientos metros...
-(El R.)Bueno, es que me gusta la ornitología y ver los pájaros de tu edificio.


-(EL A.) Ahora que se han ido. Has sido tu ¿verdad?.
- (EL T.P.) Bueno, sí... no lo he podido remediar ¿tiene sentido?
- (El A.) Hombre , gracias a Dios, algún sentido tiene que tener la existencia.
- (El T.P)Pues va a ser...

21.8.07

Aunque camine por el valle de las sombras...

ancient tree

Oculto en el desván con pensamientos sombríos, soy presa del pánico ante el incierto futuro que me acecha. Como si fuera un juego, así comienzan los desastres inesperados: una bruma que se va formando a medida que se nos hiela la sonrisa. ¿Qué es la vida?, dijo el poeta. Cuando arriba es abajo, cuando lo blanco es negro y todo se desmorona, nuestra mente es incapaz de permanecer firme e incólume. Contacté con otro mundo, y al caer el velo, su furia se volvió contra mi.

Mi nombre es Klaus Hunter, breve boticario de Seven Hills. Llegué a esta aldea hace diez meses procedente de Danzing. Mi familia me dejó el suficiente dinero como para poder empezar una nueva vida en el Nuevo Mundo, y sin querer, acabé en contacto con otro más antiguo y tenebroso.
A pesar del nombre, no hay siete colinas ni cerca , ni lejos de Seven Hills. Quizás el fundador tenía la esperanza de erigir una nueva Roma. Hace apenas unos meses habría dicho: "quien sabe, a lo mejor un día nos convertimos en una próspera urbe". Hoy estoy convencido de que contiene un alma peor que la que tuvo Port Royal.
Mi ego "volteriano" se reía de los que pensaban que el cataclismo que barrió aquel puerto pirata, aquella nueva Babilonia, era el puño de Dios. Sigo pensando que se equivocan, pues estoy convencido de que en el universo lo único que habita es la zarpa de la oscuridad y el terror. Todo lo que parece puro es una sima de corrupción, y cuanto más brilla, cuanto más luminoso se presenta, mayor maldad esconde.

Los lazos comerciales que tuvo mi familia me hicieron conocer el melancólico luteranismo de los holandeses. Por eso, al llegar a este continente intenté no establecerme en ninguno de los abundantes pueblos en los que éstos se han asentado. También quise guardarme de los católicos escoceses, que siendo menos fanáticos, no dudan en esgrimir la religión como excusa para comenzar una buena pelea, pues tal es el sentido que esta gente tiene de la diversión... al margen de usar falda ( kilt le llaman por no hacerlo por su nombre. Una falda es una falda). Las grandes ciudades de la costa, a lo Nueva York o Filadelfia, están infestadas de ingleses. Su puritanismo es frío y funcional, pero su flema los hace insoportables.
Así que encontré acomodo en una bella población llena de bosques y pastos, y de compatriotas prusianos, algunos ingleses, algún holandés, pues no existe la perfección, ni rastro de escoceses, ya que añoran las tierras altas y suelen ir donde hay montañas, y finalmente irlandeses. Los hijos de Erim son católicos como los escoceses, aunque a diferencia de estos, suelen pelear entre ellos y no es común que busquen pendencia con los demás salvo, eso sí, que les derrames la cerveza.

Mi casa se la compré al señor Buchwald, un bávaro ( supuse entonces que papista) por el que sólo sentía lazos en cuanto a trato y lengua. Aún recuerdo su sonrisa burlona:

"- Así que se quiere instalar como boticario... -
- En efecto señor Buchwald. He observado que carecen de ese servicio en Seven Hills.
- Bueno, es que los lugareños huimos de la enfermedad..."


Había comprometido una fuerte inversión en material y productos, incluso una partida de Scoparia dulcis y Goniophlebium attenuatum de Venezuela por intermediación de un tal D’Arnault. Con los sucesos de Bostón , nunca supe si la carga llegó o no a puerto. En cualquier caso, gran parte de los bienes que compré me habrían sido inútiles de haberlos tenido.
La gente del pueblo no me acogió mal, pero siempre mantenían una reserva y distancia calculada. Conforme pasaban las semanas, me empezaba a intrigar el hecho de que no requirieran mis servicios. Nadie enfermaba y no existía médico en varias millas a la redonda.

La vida de los colonos transcurría con aparente normalidad. A pesar de huir del fanatismo religioso, me extrañó que no existiera ninguna iglesia. Cuando tuve la oportunidad de sacar el tema se me respondía con evasivas , y se aducía que para mantener la concordia en el pueblo, cada cual mantenía sus ritos en privado. Mi natural despistado no pudo obviar el hecho de preguntarse de qué vivía la gente. Al parecer lo hacían del comercio de pieles y otras materias primas que compraban a los Mohaws. Una vez al mes venían de Filadelfia unas carretas con productos que eran intercambiados y nutrían el almacén. En realidad sólo había una tienda en la aldea y era allí donde todos compraban lo que necesitaban. No dejaba de ser insólito que no hubiera nadie que se dedicara a la agricultura o ganadería. Parecían todos pequeños burgueses que vivían de sus trapicheos con los indios. Ante un asedio Seven Hills moriría de hambre, puesto que dependía por completo de los bienes que adquirían en Filadelfia.

Los únicos establecimientos comerciales eran "el almacén" regentado por la anciana Mill y la cantina de Frizt Hegerberg. No había nada parecido a un ayuntamiento ni edificio oficial. Tenía la impresión de haberme enterrado en vida y mi peculio se iba gastando sin haber hecho una sola venta. Llegó el momento de plantearme como iba a vivir. Rondó por mi cabeza la idea de coger el camino de la metrópoli, pero me rebelaba contra el fracaso.

"- Señora Mill, perdone que le moleste... ¿habría alguna posibilidad de trabajar en el comercio con los Mohaws ?.
- Claro señor Hunter. Nosotros no queremos forzar a nadie. Lleva usted un mes aquí y no se le ha molestado ¿verdad?. La partida de Nick Szymanski estará encantada de acogerle. No vamos a permitir que se muera de hambre. "

Al amanecer estaba en la plaza del pueblo. Junto a Nick llegarón nueve personas más. A algunas las conocía de vista, pero no había entablado conversación con ellos. La verdad es que en el mes que llevaba allí no había establecido lazo alguno con casi nadie. Incluso las pocas veces que había ido a la cantina de Frizt lo único que conseguía era una sensación desasosegante. Los parriocanos bebían sin apenas hablar, sentados como estatuas en los incómodos bancos de madera sin desbastar.

"- La señora Mill nos ha dicho que se quiere unir a nuestra partida.
- Bueno - respondí - algo tengo que hacer, je, je - quise decir de forma simpática , aunque nadie rió.
- Puede guiar a una de las mulas y seguirnos.
"
Durante el trayecto nadie pronunció palabra. Emprendimos la marcha por un camino que en breve se convirtió en sendero. Al cabo de dos horas ya no sabía donde me encontraba. El paisaje era hermoso y lleno de exuberancia, junto a un riachuelo y frondosos árboles. En un claro nos esperaban varios indios. Supuse que era una delegación de guerreros. Intercambiaron palabras en su idioma con Nick y les seguimos.
Subimos campo a través por un terreno semirocoso. Al llegar a la cima de la colina pudimos divisar un poblado que se desparramaba por el valle.

"- Señor Hunter, como este es su primer viaje y no está familiarizado con nuestros negocios es mejor que se quede aquí."

No me atreví a contrariar a Nick en mi primer día de trabajo, así que siguiendo sus instrucciones me quedé en un improvisado campamento junto a dos de los indios que nos habían guiado . Me molestaba no poder ver el precioso poblado del valle y que hubiera tenido que bajar a media altura del cerro junto a dos salvajes que no hablaban ni una sola palabra en lengua civilizada conocida. Con cara de circunstancias observaba como la noche se cernía sobre mí y mi singular compañía. Los indios extendieron unas mantas y tuvieron la deferencia de ofrecerme otra. Al poco rato , sólo el crepitar de unas extintas brasas rompía el silencio junto con la respiración rítmica de los indios que dormían a baba batiente.
¿No hay bichos por la noche?. Hasta en mi Danzing natal se escucha el concierto nocturno de grillos y alimañas en la campiña. Pero allí la calma era sepulcral. A pesar de haber luna llena, en un momento dado la oscuridad pareció caer con más fuerza. Lo atribuía a mi estado de duermevela, pero habría jurado que un enorme manto negro, casi líquido , iba inundando la tierra. Junto a ello fui presa de un sentimiento de abatimiento absoluto. Es como si la tristeza y la inminencia de muerte se aliaran para aturdirte y despojarte de cualquier idea positiva y ganas de vivir. Afortunadamente me dormí.

El rocío perlaba mi rostro. Szymanski había regresado junto con los otros indios. No traían mercancías.
" - Nick, ¿no ha habido negocio?
- Ee.. Sí. Cobraremos en la aldea de nuestros socios - dijo señalando a los indios."
La experiencia nocturna había agotado hasta mi curiosidad. Llegamos al poblado Mohaw donde una comitiva nos esperaba. Había de todo, pieles, bellas manufacturas y tallas de madera, junto con sacos de especias y otros productos. Los niños se escondían tras sus madres y se adivinaba cierta desconfianza. En cualquier caso, el respeto, quizás teñido de temor , estaba presente. Las mulas no podían con todo el material, así que buena parte de las pieles las repartimos entre nosotros para llevarlas a la espalda.
De vuelta a Seven Hills, Nick me pagó diez chelines. No estaba nada mal.

Las mujeres y los niños solían estar recogidos en casa, pero al atardecer se los podía ver deambulando por los pastos junto a sus hermanas mayores. Observando con atención el hecho, chocaba que no jugaran a las actividades violentas que tanto gustan a los pequeños. No sé si fue la primavera o mi abstinencia desde que abandoné Prusia, pero todas las muchachas se me antojaban de una belleza salvaje, telúrica y primigenia en el sentido carnal del término. Era incapaz de sentir el infantil enamoramiento que inspiran las damiselas bonitas. Una de mis primeras obligaciones tenía que ser la de introducirme en sociedad. Llevaba más de un mes allí y mi vida era más solitaria que la de un leproso. Sabido es que son las madres y abuelas quienes hacen de casamenteras. Resolví caerles bien y dar a conocer mi condición de disponible.

Comprendí que la botica no me iba a dar de comer allí. Abandoné la tarea de ordenar mi fallido negocio y decidí ir a la cantina de Fritz para relacionarme un poco. En ese momento llamaron a la puerta. Un muchacho de ojos extraviados me entregó una nota.
"Estimado señor Hunter, en vista de que ha decidido formar parte de nuestra comunidad, le comunico que sería conveniente que acudiera a la tienda esta noche a eso de las diez. Atentamente Mill."
La misiva me intrigó tanto que suspendí mi incursión en la taberna. Permanecí en casa devanándome los sesos sobre el motivo por el cual me había convocado la anciana señora Mill. Pasó la idea por mi cabeza de que podría pedirme matrimonio, pero lo peor es que mi sangre comerciante no descartaba a priori la idea...

Desde lejos se podían ver las luces de las velas a través de las ventanas del almacén. Varias personas entraban allí. Supuse que la tienda de la señora Mill haría las veces de centro social. En la amplia trastienda se habían dispuesto mesas en circulo provistas de comida y cerveza. Allí parecía haberse congregado todo el pueblo. Otra vez me sorprendió ver a los niños sentados como adultos sin alborotar, y sin embargo, sin dar la imagen de cansina somnolencia que aqueja a los infantes cuando se aburren. Empecé a sentir miedo, pero se disipó con la amplia sonrisa que me dedicó una linda señorita a la que supuse hija de Nick Szymanski. La señora Mill ofició de maestra de ceremonias llamando la atención al hacer sonar su copa con una cucharilla.
"- Buenas noches hermanos. Hoy tenemos entre nosotros a un nuevo miembro de nuestra comunidad. Casi todos conocéis al señor Hunter. - Al decir aquello, todas las miradas se volvieron hacia mi. Demasiado frías , me pareció.
- Señor Hunter - titubeo - Quiero que sepa que somos buena gente.... Ya habrá comprobado que vivimos del comercio con los indios. Creo que es conveniente y honesto que sepa que es lo que intercambiamos con ellos."

A medida que la señora Mill me iba contando su fabulosa historia, yo me sentía cada vez más intrigado y mis temores pasaban a segundo plano. Era presa de la primitiva fascinación que da el poder y los saberes ocultos. Todo el pueblo hizo una demostración de lo que se manifestó ante mi como la realidad de las cosas. La verdad es que es difícil de explicar. Siempre creí que uno se labraba su propio destino, pero al observar la naturaleza de los elementos, tuve que aceptar que la cosa es más complicada.
Una vez aprendido es fácil andar, y como si de un sexto sentido se tratara, en aquella sesión me enseñaron a ver... y a manejar lo que se desplegaba ante mi. ¡Si hubiera sabido que luego iba a ser incapaz de librarme de aquello... ! Lo peor es que mientras a mi mente le repele, mi cuerpo todavía siente ansias por conectar y al resistirme a ello emerge con más fuerza, como cuando se aguanta la respiración y el instinto de supervivencia te exige tomar aire te guste o no.
La visión del mundo sin el "velo" es tenebrosa pero atractiva. Creo que nuestra mente no es capaz de analizar y comprender lo que "ve". Igual que es difícil decirle a un ciego de nacimiento qué es la visión, el mundo sin el "velo" es en cierto modo inaprensible para nosotros y lo aceptamos a nuestra manera. Eso explica situaciones absurdas, que además se ven reforzadas por el hecho de que no todo el mundo las percibe igual, aunque en el fondo de modos muy similares.

El mundo adquiere un aspecto pétreo... arenoso para otros, e incluso metálico. Donde antes estaba una mesa, sigues viendo una mesa, pero también te das cuenta de las relaciones que tiene con el resto de elementos mediante una red de ¿cuerdas?¿hilos?...
Todo está relacionado. Como después comprobaría, los hombres tienen multitud de conexiones y de "lastres". Sí, no es lo mismo que de alguien parta una cuerda que arrastra a una anguila tenebrosa que una rueda de fortuna... o de infortunio. Durante la sesión creí que las personas carecían de tales lazos.... No es así, el precio de poder eliminar el "velo" es que te desconectas del universo. Lo que nosotros llamamos azar no es exactamente aleatorio, de hecho las agrupaciones de acontecimientos y las curiosas tribulaciones de nuestra vida están sujetas a una serie de contrapesos y tensiones que le dan un aspecto coherente. Desconectarse te acaba llenando de vaciedad y al estar desligado de la causalidad, los efectos son pobres y anodinos... razón por la que el cuerpo se va volviendo más dependiente del veneno de usar el poder para mover hilos, cortar cuerdas e interponer figuras de destino a los demás, al haber perdido el propio.

¿Cómo no van a ser los niños taciturnos si flotan en el universo aislados?. Al igual que como ya he dicho es difícil explicarle a un ciego lo que es la visión, también es difícil que se entienda qué significa estar desconectado. Lo tomaran como al individuo que vive sólo y sin amigos.... y no, no tiene nada que ver con eso. Alguien puede estar más solo que la una y sin embargo podrá sorprenderle tanto el infortunio de romper una taza en equilibrio, como la fortuna de encontrar un penique en el suelo de la alacena.
Sí, los que tienen la capacidad de traspasar el velo también encuentran un penique si se cruza en su campo de visión... no es eso, pero temo que fracasaré por mucho que intente hacerlo comprender. Si no tienes ojos no ves.

Las reuniones sociales eran un tanto forzadas, pero en la aldea se producían con más regularidad de lo que pensaba. El primer mes, como no estaba integrado ( o en cierta forma sí... ) no era partícipe de la comunidad. Una vez iniciado, de forma monótona recibía las invitaciones a los ágapes, creanme, intrascendentes, que regularmente ,ofrecía la señora Mill. Allí fingíamos ser normales y deliberábamos sobre las futuras misiones que ofreceríamos a los indios a cambio de mercancías. Todos eran conscientes de mi presencia y al parecer por un ridículo pudor no se me confió todo el abanico de cometidos que brindábamos a las distintas tribus vecinas. Es como si temieran decepcionarme por realizar actos que podrían parecerme reprobables, a pesar de que lo más grave se había hecho ya al ser arrancado de la realidad.

Las primeras actuaciones que realicé en el grupo de Nick Szymanski se limitaban a tirar del hilo de las cosechas o colocar tensores que llevaran a las piezas de caza hacia sus trampas. A cambio los indios nos daban sus productos que después venderíamos a los comerciantes de la ciudad que venían con sus carros y un instintivo recelo para sólo tratar de negocios con nosotros y nada más. Siendo Seven Hills una sima que por inercia es evitada por los hombres, me preguntaba qué hilos o lazos llevaron hasta allí mis pasos.

Al tercer mes, decidí darme un paseo por el lugar de la primera misión a la que fui con los hombres de Nick, cuando todavía no tenía la capacidad de tirar el velo. Por el camino me esforcé en usar el poder y vi las implicaciones de árboles y animales. El paisaje vibraba y resonaba en un caótico concierto, pero firme y vivo. Pude observar como un tejón tenía un lastre de incertidumbre y sin proponérmelo lo enlacé a una cadena de acontecimientos que pondrían fin a su vida. No fue intencionado, sencillamente el instinto de nuestra capacidad es destructivo y de alguna forma pugnamos por convertir a nuestro entorno en lo que somos. En condiciones normales el suelo, la hierba, los matorrales, los arbustos, tienen un palpitar característico, una rugosidad a modo de piel de la que salen hilos entrelazados con el resto de las cosas. Me iba acercando a la cima del cerro tras la que se hallaba aquella aldea a la que nos guiaron los Mohaws. La tierra parecía más plana y lisa de lo que cabría esperar. Desde la altura, fijé mi vista en el valle donde hacía dos meses bullía la actividad y la vida. Todo tenía un aspecto marmóreo y yermo. Apenas unos cabos deshilachados unían un árbol con el río. La muerte había anegado a aquellas gentes y reducido a nada. Tenía ante mi la evidencia de la desolación, pero ignoraba de que fuerzas y contrapesos tiraron los hombres de Nick aquella vez. No sé si fue una epidemia, un ataque de locura colectiva que les llevó a matarse entre ellos, o que simplemente desinflaron la salud y el vigor de esos indios cercenando su enlaces vitales. El resultado no fue sólo que ahora un poblado entero está muerto, si no que también sus tierras lo están. Un forastero que pase por aquí, salvo que caiga herido o por causas de fuerza mayor, evitará descansar aquí.

Las personas con capacidad para ver sin el velo causamos algo peor que el odio en el resto de la gente. Todos los seres humanos tienen sus lazos de envidias, odios, amores, temores y recelos. Eso son palabras que ahora sólo puedo saborear como quien únicamente paladea el sabor de tiza. Puedes engullir un exquisito plato de pudín de carne, pero el gusto es terroso... eso nos ocurre con las relaciones humanas. Lo normal es que nos eviten, pues no tenemos lazos con el mundo. Claro, como somos mortales, como a pesar de todo estamos conformados de fluidos, carne y huesos, si nos ven nos saludan. Si recurrimos al patético truco de atar uno de sus hilos a un poste sobre el que estemos apoyados, el sujeto en cuestión se girará hacia nosotros e incluso puede que nos salude de forma cortés. El pobre hombre se preguntará que narices le hace permanecer frente a ese poste... en el que además parece haber alguien junto a él. Cierto es que esa "invisibilidad social" nos hace candidatos idóneos para perpetrar todo tipo de fechorías. Salvo que junto a nosotros se produzca un hecho fabuloso que de rebote haga que alguien repare con detenimiento , ante la pregunta "¿había alguien más allí?", la respuesta será: "Sí, había alguien, pero la verdad es que no sabría describírselo, supongo que sería un tipo de lo más común y anodino... la verdad es que no puedo decirle ninguna característica especial y si tuviera que definirlo diría que un don nadie".

Al contarle a Nick que había descubierto lo ocurrido en el poblado, éste , por reflejo de su antigua condición supongo, hizo un fingido intento de rubor o disculpa por el hecho.
"- La verdad, señor Hunter, es que a veces las peticiones de nuestros clientes son un poco sombrías, pero al fin y al cabo son ellos los que así lo quieren. Piense que si dos tribus rivales se odian y van a la guerra todavía podría haber más víctimas. Ellos son los que pagan, ¿se pregunta el vendedor de cuchillos que uso se le va a dar a la herramienta?."
El sofisma no es que me convenciera del todo a pesar de la evidencia de que nosotros no solamente no somos el vendedor , si no que somos cuchillo y mano al mismo tiempo. El caso es que el vacío al que estamos condenados nos enajena de las cuitas de los demás y el ser partícipe de acontecimientos, aunque sean escabrosos, nos hace sentirnos imaginariamente unidos al mundo del que fuimos desligados.

En las reuniones posteriores que se dieron lugar en el almacén de la señora Mill, salía con más frecuencia el tema de la seguridad. Se temía que las peculiaridades de Seven Hills acabaran teniendo eco en el resto del mundo y aunque nuestro vacío hace que la ruta a la aldea sea evitada, podría darse el caso de que se nos acabara viendo como una amenaza y que de alguna forma nos destruyeran. Ya quedó claro que mi botica seguiría siendo en apariencia lo que es, a pesar de ser inútil, pues carecemos de lazo con la enfermedad. Se discutió la necesidad de atraer a una maestra, un juez, etc. En definitiva , en generar una apariencia de normalidad y respetabilidad para que nos dejaran en paz.
Comprendí que mi llegada a Seven Hills no fue fruto de la casualidad si no de que algún agente de la población tiró de mi. Al día de hoy sigo sin saber quien fue, pero tampoco importa, la decisión seguramente fue tomada por todos y si no me hubieran cazado a mi , otro boticario habría sido el elegido.


Al noveno mes de ser "boticario" de Seven Hills, y al octavo de mi transformación, llegó la maestra. Se llamaba Helen Bauer y era natural de Friztburgo. Volviendo a la analogía de los ciegos, quien es ciego de nacimiento no sabe lo que es ver, pero quien pierde la vista, aunque sea incapaz de ver sí puede soñar con ello. En teoría no podía sentir lazos afectivos ante ella, pero si era capaz de evaluar su belleza y armónica disposición. Así como el ciego que vio puede soñar con fabulosos paisajes, yo podía soñar con lazos inexistentes. Visualmente lanzaba cordones de afecto para atraer a Helen, pero realmente la única forma de que reparara en mi con interés era la del patético truco del poste. Podía ligarla a cualquier cosa menos a mi. Podía hacer que acudiera a la misma hora frente a mi casa, podía incluso forzarla a saludarme y entablar conversación interponiéndome en su camino... pero jamás sentiría nada más que lo que siente hacia una piedra... ni aun eso, puesto que personas y cosas también establecen lazos.

Pronto sería invitada a su iniciación en la sede de la señora Mill. La anciana es importante para la comunidad ya que es capaz de transmitir el don, o la desgracia del poder de quitar el velo. Algo en mi interior pugnaba por evitarlo. Quizás soñé que sentía aprecio por Helen Bauer, pero la verdad es que soñé que era capaz de sentir el miembro mutilado. Helen Bauer era la excusa que escondía mi añoranza de ser parte del mundo y la realidad, de no ser una roca resbaladiza que se desliza por el universo y que puede tirar de muchos hilos menos del suyo propio. Y esto es lo que me ha llevado a manipular y mover lastres que hacen que me esconda tembloroso en mi desván y desoiga las llamadas de mis vecinos. He dislocado redes enteras para que la milicia del Rey llegue hasta aquí con la esperanza de que de alguna forma vean la sima de destrucción que somos y pongan fin a esta presencia de muerte. Aquí acaba mi diario y pongo término a mis memorias y probablemente mi vida.



- ¡Señor Hunter!, la señora Mill dice que es importante que baje a la plaza, se avecinan jinetes y debemos estar todos allí. ¿Me oye señor Hunter?
Klaus Hunter se acurrucó en su escondrijo. La visión se le activó de forma inconsciente y se percató de los lazos de los muebles y piedras de la casa. Por la ojival ventana del desván vislumbró un pálido hilo de plata unido a él. Nunca lo había sentido, estaba seguro de estar desligado de todo. De pronto creyó que tal vez hubiera conseguido conectar con Helen y que su vida podía volver a tener sentido. Bajó corriendo las escaleras y salió a la calle.
Allí estaban todos, incluida la señorita Bauer que había acudido por curiosidad ante el escándalo. No, Klaus Hunter no estaba ligado a ella. De hecho, todos los vecinos menos Helen tenían ese hilo plateado que llevaba directamente a la señora Mill, la cual se acercaba a los congregados. En los diez meses que Klaus llevaba en Seven Hills nunca vio a la anciana fuera del almacén. Aquel día, a la luz de la luna, se manifestaban tanto las ataduras de sus siervos, como la fortaleza con la que los tenía atados.
Los jinetes llegaron y lo primero que observó Klaus es el vacío que rodeaba al oficial que los comandaba. No era un vacío total, de él surgían hilos plateados hacia algunos de sus hombres y otro dorado y brillante que le unía a la señora Mill.
- ¡Querida Elisabetta! ¿Hace cuanto que no nos vemos? - dijo el oficial.
- Mucho, George, apenas dos veces desde que abandonamos Salem... unos más escaldados que otros - rió.
- Cuando noté que alguno de tus chicos estaba jugando con fuego no pude resistir la tentación de venir a visitarte. - dijo el oficial mirando a Klaus.
- Ya aprenderá a no cometer tonterías, ¿acaso la araña ignora cuando los mosquitos se mueven por su red?. Es la estupidez lo que hace que algunos crean que pueden ser maestros de espadas cuando están condenados a ser yunques.
- Hablando de armas - terció el oficial - Dada la guerra que se avecina creo necesario esconder aquí un buen arsenal alejado de curiosos. ¿Todos los movimientos bien?¿Está garantizada la ruptura de la Liga de los Iroqueses para cubrir nuestra retaguardia?.
- Por supuesto George, todo está atado como debe ser y conviene a nuestros intereses, querido. - le dijo Elisabetta Mill.

Lo lugareños no entendían muy bien lo que pasaba a pesar de sorprenderles los hilos de plata que les ligaban a la anciana. La más desnortada era la joven Helen Bauer que dando saltitos gritaba:
- ¡Qué bien, un desfile nocturno!
A Klaus Hunter le dio por reir y bailar imitando los movimientos de una grotesca marioneta.

Seven Hills 1774. En algún lugar de Nueva Inglaterra.

12.6.07

REVOLUCION

REVOLUCION

"No buscamos cambio,
buscamos venganza.
No arreglamos nada,
pues al perder la esperanza,
sólo nos queda,
a los siervos de la gleba,
iniciar la catarsis,
que purifique el aire,
en macabra danza"

revolucionp
¡Viva la muerte de nuestros representantes!,
¡viva San Martín.!
¡Que los cerdos se mueran rabiando,
que lo estamos deseando,
en este y otro confín!.
Venganza revolucionaria,
a sabiendas de que no hay futuro.
Al menos nuestra matanza,
a algún miserable alcanza.
¡Seguro!.
Después vendrá lo de siempre,
otro valedor del mundo,
un dictador, se entiende.
Volveremos al yugo y a los arreos,
como justo castigo,
que sobre el hombre cierne...

al que creyó en su ego,
y que por el se pierde.


(Durante la realización del ripio ningún ser inmundo, ni inocente, resultó herido.... paz...Y)

RESACA

En un campo desbrozado,
se yerguen las malas hierbas,
tras creerlas muertas.
Son rebeldes e invencibles,
son de acero iridiado.
Así es la peste que puebla,
la política de la tierra nuestra.
Gentuza inmortal e insufrible,
que mejor estaría muerta,
pero que se agarra a su vida,
para joder la vuestra.
sapo
SAPOS

Pobre sapo saltarín,
le falta una pata,
y aún así salta.
¿que te puedo decir,
sapo cojo,?
¿que te puedo decir,
pobre despojo?
Por haber sido osado,
un fantasma inconsciente,
por haberte colado,
en la charca de enfrente,
te metiste en la boca,
de la silente y sinuosa,
nuestra amiga serpiente.
anciana
LA ULTIMA COPA

Me corrí una juerga,
¿qué es lo que bebí?
Amanecí en la acera,
de mi borrachera,
en la que te conocí...
tan bella....
tan ligera...
sesenta años,
y ... ¡Además soltera!.
Sí, tal vez tres dientes,
te quedaban sueltos
y al primer morreo,
se cayeron dos...
del otro piño,
yo ya no me acuerdo,
pero apareció en el centro,
de mi pantalón...
11921
¡SOY UN BADAJO!

Me colgué del campanario,
para dar las horas.
Me convertí en badajo,
y sin gran trabajo,
en ondas sonoras.

Llegué hasta tí,

en forma de tañido.
Retumbé y tus ojos,
se pusieron rojos,
al sentir mi ruido.

SORDERA

Estoy sordo,
a las palabras necias,
a los chismes bastardos,
al cantar de envidias,
a los falsos santos.

Estoy harto,
de escuchar a bobos,
que siempre son premiados,
de aguantar a esclavos,
voluntariamente atados.


CAMINO

¿Por dónde fueron perdidos,
los viajeros errantes?
A través de montañas grises,
coronadas de hielo,
alejadas del suelo
e impresionantes.

¿Por dónde llegaron pues,
los aventureros sabios?
Por el camino oculto,
a los viejos cuervos,
que están esperando,
desde hace mil años.

¿Qué fantasía es esa
que nos anuncias?
Son tonterías,
un cantar usado,
por mercenarios pobres,
que alardean sobre,
las sucias victorias.

¡GUERRA!

Retumba el tambor de guerra,
anuncia el sonido el sabor de la sangre.
Deslumbran los aceros bruñidos,
a los novatos en el Campo de Marte.
La tierra ya se ha teñido,
del color púrpura que mana,
de la carne blanca,
la que fue hecha partes,
por los afilados sables,
de apetito insaciable.

DESTINO
No he de ser más fuerte que tu,
me basta resistir.
No he de demostrar así,
que me guía una luz.
Pues todo es baldío,
el tiempo es perdido
y el mar azul.
El orden permanece inalterado,
puesto que ya fue escrito,
por arcanos ritos,
en la inmensidad del tiempo.
Un lúgubre pensamiento inunda la estancia,
el morir temprano,
el olvidar amigos,
el fatal destino
y la muerte en danza.

SUEÑOS( Y PESADILLAS )


Me persiguen imágenes tenebrosas,
monstruos malditos de innumerables bocas.
Es una pesadilla atroz,
la que me inoportuna,
con sus sobresaltos
y angustiosas dudas.

Alcanzado por un gigante feroz,
con retorcidos dientes,
siendo la muerte en ciernes
el final que augura,
su terrible voz.

Tiemblan las paredes,
se desmorona el sueño
y vuelvo a ser el dueño,
de una vida breve,
que aspira ser mejor.
troll_2
DE BOBOS Y NECIOS, POR EL MISMO PRECIO

Bonita procesión de Veletas,
caminantes de los senderos,
por los que viajan viajeros,
los que se mecen al viento.
He descubierto la treta,
de los que son los primeros,
en esconderse en un hueco,
y robarte durmiendo.


Es una leyenda cantada.
Hubo una vez un necio,
que creyó obtener aprecio,
por seguir a la manada.
Al final quedó desnudo,
embadurnado de engrudo
y sin obtener nada.

Cuando estaba en altamar,
y con el barco zozobrando,
se le ocurrió al tipo cantar:
¡Qué bien lo estoy pasando!.


Buscando un concepto,
encontré en el armario,
un antiguo secreto,
tal vez revolucionario:
por más que grite el necio,
aunque rebuzne el asno
no puede evitar un hecho:
Tener que mover el rabo.


PD (¡Pero qué bueno soy por Dios!)

2.6.07

GEISHA

GEISHA DEL AMOR HERMOSO
Memoirs Of A Geisha

Empapada en luz de velas,
traviesa y juguetona,
vas moviendo las caderas,
con los ojos cerrados de gata cachonda
por el impaciente camino que lleva a mi vera.

Perlada en sudor de sexo,
y con el rubor sobre tu cara,
te vas meciendo hasta la cama,
sin reparar en tu talento.

Cortesana por genética,
diosa griega por derecho,
lo cierto es que en ese aspecto,
soy creyente:
Un adepto.

chulo


GAÑAN

Saltó el chulo al escenario:
pelo largo , brillantina,
y cojón prieto en los vaqueros.
Su estampa así ofrecía,
el más notas del barrio
aún más fantasma que torero.
Susurró a la niña de al lado,
las mentiras de costumbre,
y puesto que no hay yegua
que gañán no cubre,
se encandiló del zafio,
charlatán y cutre,
y le abrió las piernas.
Lo de siempre: ¡pf, pena!.


destino3

SINO

Un giro inesperado,
una vuelta más a la rueda de la fortuna.
Un rebote ya trucado,
pues huele que si boto un barco se me hunda.
Maldije pues , al siniestro hado,
que posó sobre mi sus ojos,
sin reparar en costos,
para darme dardos.
¡Saludos cruel infortunio!
¡Te conozco viejo, que no me doblo!
Salvo, eso sí, quedarme cojo,
que me den por culo,
atragantarme y luego,
retozar en lodo.

mans_arredor_do_mundo_590


OPERA MUNDI

Salió un caballo desbocado,
corriendo hacia el precipicio.
Le siguieron siete cabras,
dando saltos y balidos.
El universo es un caos,
donde brillan los majaras,
por eso es mejor ser listo
y no tener las cosas claras.



Fanatismos_mal_posibilidad_bien



EL MAL

Brota de la carne desgarrada
el líquido púrpura
el fluido vital,
que recorre caminos
por las sendas prohibidas,
de los instintos perdidos
que subliman el mal.



logo

CANCERBEROS

Perfilando palabras en el cuaderno,
he pensado con rabia,
en los susurros de perros,
que rezongando ladran.
Apenas se oyen y son molestos,
como unos gritos desde el infierno,
que por ser lejanos,
y con poco estruendo,
no lo son menos en ser horrendos.

8.2.07

TE CONTARE LO QUE PASO

grua


EN UN VELADOR DEL PASEO MARÍTIMO VALENCIANO

- Te diré como empezó todo, Javier. Nos conocemos hace diez años ¿no?:


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HACE DOCE AÑOS EN LA METROPOLI

Era ese día perfecto, el que cualquier persona soñaría con alcanzar: Un buen ascenso en el trabajo y la primera cena con los padres de Verónica. La chica, además de una exquisita belleza de las que te hacen sentir culpable, era la hija del jefazo de la empresa. El futuro me pertenecía y nada ni nadie podría impedirlo.
Estuve pensando toda la tarde en el evento. Delante del espejo probé mi colección de poses: Clint Eastwood, Bogart, Gary Grant, e incluso una de woody Allen de etiqueta y en calzoncillos.
Por supuesto descarté la última, desconocía si mis futuros suegros tenían sentido del humor.
Lo normal habría sido que la cena se celebrara en casa de Verónica, pero Alberto Mesnada, el papá, se empeño en que se realizara en el “Txalupa”; un restaurante bastante bueno.

Decidí acudir en autobús, el tráfico de la ciudad me ponía enfermo. En la última parada, al levantarme, ¡tachán!, se me había pegado un chicle en el pantalón. ¡Qué graciosa es la gente que coloca esas cosas en los asientos!.
Frente a un escaparate de lencería intenté arreglar los estragos producidos en mi trasero. Tenía una postura ridícula estirando la parte posterior de mi pantalón y girándome como una grulla para poder mirar en el reflejo. Al ser de noche no veía bien si había conseguido quitar todo el emplasto y parecía un perro bobo de los que se intentan atrapar la cola. Hasta un niño que pasaba por allí con su madre se me quedó mirando con cara de decir “ a lo mejor ese señor se ha hecho caca”.
En esas estaba y sonó mi móvil.
- ¿Diga? – Malditas llamadas ocultas, pensé.
- ¿Se está usted asegurando de si ha perdido el culo?
- ¡Santiago!. Dime cabrito ¿dónde estás? - miré a todos lados pues era evidente que me había visto.
Detrás de la marquesina de la parada del autobús, aparecieron los pelirrojos rizos de mi compañero de trabajo. Santiago tenía una sonrisa de oreja a oreja , tal vez un poco cabrona, que realzaba su mirada felina y socarrona. Era el gracioso del departamento, pero también mi mejor amigo en la selva metropolitana.
- Pasaba por aquí y me he dicho, ¿no es este señor el triunfador de Cosme?¿No es hoy el gran día?. ¿Así que vas a dejar el departamento para ser nuestro jefecillo? ¿Eh, pirata? – Santiago extendió sus manos y me abrazó a mí y a mi cara de circunstancias.
- ¡Joder Santiago!, estoy nervioso de la leche. Dentro de una hora hemos quedado en el “Txalupa” y no quiero llegar demasiado pronto... ¡Ni demasiado tarde!, claro.
- Te entiendo tío. Que sepas que eres nuestro héroe. El restaurante está muy cerca, ¿Qué vas a hacer más de una hora dando vueltas?. Vamos a tomar algo y así de paso te relajas un poco, te quitas los restos de lo que sea que se te ha metido en el culo y charlamos de tu triunfo. ¡Campeón! – Santiago me agarró los mofletes y los sacudió con simpatía. Al menos eso cabría esperar.
- Estoy pensando... – dijo dubitativo Santiago - ... Allí se ve un bar , ¡pero no! , es cutre. ¡Ya sé!, podríamos ir al “Intemperie”. Buenas copas, ambiente agradable...
Yo estaba muy inquieto. El “Intemperie” era acogedor pero un poco alejado. Tenía miedo de que se me echara el tiempo encima.
- Mira Santiago, que estoy que no me llega la camisa al cuello. Vamos a ese bar aunque sea cutre. – Mi compañero ponía cara de desagrado. – Qué sí tío, de verdad, ¿qué más da?. Nos tomamos algo, así hago tiempo y enseguida puedo estar en el restaurante.
- ¡Eres un neuras!. Vale... – y me volvió a abrazar - ¡Campeón!.
Santiago enarcaba las cejas queriendo decir “¿De verdad te apetece entrar en ese tugurio?.
- Oye, entiéndelo.
- Bien, bien, no digo nada... Por cierto, ¿es verdad que no te la has tirado?. ¡Joder!, con lo buena que está. No te ofendas pillín.

No, si no me ofendía, pero no podía describir con palabras el esfuerzo que me había costado mantener la compostura para llegar al gran día. Dentro de poco me la podría cepillar a gusto – pensé.
Volvía a sentirme culpable. No sabría decir quien estaba más enamorado de Verónica, si yo o mi “hermano pequeño”. Lo cierto es que seguía sin creerme que pudiera haber llegado a ser aceptado por la hija del jefe. Era tan escultural y sofisticada...

- Venga, que pagas tú – me dijo Santiago con complicidad.
La camarera era un encanto desdentado de la que jurarías que pasó del burdel a la barra. Al fondo de garito había una deslustrada mesa de billar donde cuatro o cinco garrulos se permitían poner poses para darle a la bola.
- Esto.. – dije mirando a mi compañero - ... Tomaremos dos ging-tonic.
- No mires tanto el reloj, joder, que quedan más de tres cuartos de hora y desde aquí llegas en cinco minutos. ¿No tenías que ir al baño para despegarte eso?.
Así que entré en un habitáculo hediondo y lleno de mugre. Volví a escenificar a la grulla mareada, y con la última tira de papel que quedaba allí dentro me dispuse a despegar los restos del chicle. Por supuesto, el grifo del lavabo estaba estropeado. Al girarlo salto agua en todas direcciones, pero fundamentalmente sobre mis pantalones.
Regresé junto a Santiago y me senté en la banqueta. Mi compañero se estaba partiendo de risa por dentro y la camarera tres cuartos de lo mismo. “Sí – pensé yo - , ríete zorra, pero el agua sigue saliendo y saliendo, ja, ja. ¡Allá se inunde tu inmundo local.”
- ¡Joer Cosme!, eres un pupas. Menos mal que tienes más de media hora para que se te seque. – Santiago casi se termina de trago la bebida. Yo decidí imitarlo y pedimos otras dos.
Los paletos que estaban jugando al billar cada vez hablaban más alto.
- ¿Te puedes creer lo que nos pasó al Míguel y a mi?. Estábamos cambiando los aspersores de la casa, cuando salió la muy golfa y se nos llevó dentro - dijo el de la camiseta de tirantes. No es que hiciera calor pero supongo que le gustaba marcar músculos.
- Ya nos lo has contado varias veces. Se espatarró en la cama y empezó a haceros una mamada a los dos. La Verónica esa ¿no?. La hija del tío importante de la construcción....
Santiago me miraba con cara de ensaladilla y , la verdad , yo no sabía cual poner. Vaya coincidencias más incómodas.
- Será otra, Cosme. Cualquiera diría que estás pensando en tu novia. ¡Pero si es más estrecha que la mente un ministro!. Sin ofender. – me dijo en voz baja mi amigo.
- No, si ya... Estas cosas joden ¿sabes?.
La bella, desdentada y amorfa cantinera también estaba al acecho.
- ¡A ver Justi!, ¡Pruebas, queremos pruebas!. ¡Tu mucho bla, bla, de pico! – gritó.
El Justi se volvió hacia ella.
- Pues mira Dora, tengo pruebas, pero tendrás que pagar. Y vosotros también – dijo refiriéndose a sus escépticos colegas.
- Yo no pago na ni a mi padre – se rió revelando su ajedrezado bucal.
- ¿Qué pides? – le siguieron el juego los del billar.
- Durante un mes mis copas gratis y pagan éstos – agarró a sus amigos por lo hombros.
- A ver, a ver...
- Pero en serio, ¿vale?¿o no vale? – soltó más chulo que un ocho.
Se llegó al acuerdo tácito. Yo miraba el reloj, pero no estaba dispuesto a irme sin ver si ese cabrito tenía lo que decía. Santiago se me acercó al oído:
- Cosme, vamos saliendo que te quedan diez minutos. ¿No irás a hacer caso a ese fantasma?. Venga, nos abrimos que esta noche tienes que triunfar. Vaya casualidad más rara. Tú ni caso.
- Espera un momento... – le murmuré.
El tipo sin mangas fue hacia su cazadora y sacó un papel plegado.
- Esta foto me la hizo el Míguel con el móvil. La tengo en el ordenata... Por si queréis copias... – Sonriente y triunfal se la va pasando por los ojos a los tíos. – A apoquinar. ¡Dora!, un cubata que hoy me pongo ciego a costa de éstos...
- Trae pacá esa foto , Justi, y la tapa te la doy gratis yo – le dijo Dora picarona.
Cuando el tipo se acercó a la barra para enseñársela , no pude evitar hacer la grulla una vez más. ¡Craso error!. Sólo la vi. de refilón. Había estado una vez en las afueras de la mansión, y medio de estrangis, para recogerla sin que se enteraran sus padres. Pero para mi era ella. La misma verja del jardín, el mismo traje vaporoso que tantas veces llevaba cuando venía a visitar a su padre...

Fue una fracción de segundo, y no se le veía bien la cara. Además con la boca llena...
Salimos del bar dando tumbos, con tres lingotazos en el cuerpo y yo diciendo:
- Es ella , Santiago, es ella,
- Tu estás pa encerrarte ¿Cómo va a ser ella?. Si apenas la has visto. Podría ser cualquiera. –
Faltaban cinco minutos para la cita.
- Me da no sé qué dejarte, Cosme. Venga, tranquilízate y a por todas, neuras. ¡Qué te lo tengo dicho, que eres un neuras! – intentó darme ánimos.

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EN UN VELADOR DEL PASEO MARÍTIMO VALENCIANO

- ¿No sé donde quieres ir a parar? – dice Javier.
- Calma. Javier, entiendo que como policía te preocupes por la procedencia del piso que te voy a regalar. Eres mi colega. ¡Qué digo mi colega!. El jueves me voy a casar con tu hermana: ¡Cuñaooo!.
- Chico, tráenos dos pacharanes.
- El origen de mi dinero, ya lo sabes. En teoría es por la lotería. No es del todo inexacto.

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HACE DOCE AÑOS EN LA METROPOLI

Cuando llegué al “Txalupa” me quedé en el recibidor como un pasmarote. El metre, muy gentil, vamos, como un metre, me miró desconfiado. Tal vez, por que a pesar de mi elegante americana, mis zapatos lustrados y mis gafas de diseño en el bolsillo de la camisa, se me adivinaba extraño y descompuesto.
- ¿Tiene alguna reserva?¿le puedo ayudar en algo?... Señorrr
Allí estaba yo, como un verdadero gilipollas y con la mente diciéndome: “¡Qué sí joder!, ¡qué sí!, es ella ¿no has visto que era ella?. Acéptalo.”
Pues no tenía la moral como para aceptarlo.
- ¿Señor?
- Eee... Sí, vengo a cenar con los Mesnada.
- Su nombre , por favor...
- Cosme, Cosme Gómez.
- Sí, le están esperando... llega tarde.
Verónica me saludó muy contenta con la mano. Su padre, don Alberto, me dedicaba media sonrisa. Y su madre me escrutó de arriba a abajo.
- Je, lo siento, había mucho tráfico y como he decidido venir en autobús...
- No se preocupe señor Gómez. Sólo llevamos quince minutos. Además es que hemos venido muy pronto. – El señor Mesnada le hace un gesto al metre – Puede tráenos ya la cena. - Hemos pedido ya por ti – dijo dirigiéndose a mi concierto tono imperativo.
La charla giraba entorno a lo buen trabajador que era, mi futuro y el de Verónica, los contratos, las contratas, las subcontratas y lo bien que iba a ir todo cuando el señor Mesnada entrara en la política. Mi mente vagaba por el mundo taurino, y me vi. como el cornudo complaciente y testaferro de un capo de la construcción metido a alcalde de Móstoles, Leganes, Alcorcón... Eso estaba por decidir. Incluso se jactaba que se barajó la idea de Madrid, pero que si esto, lo otro...
Yo respondía de forma automática lo primero que me venía a la cabeza e ingería cantidades astronómicas de vino. Curiosamente me fui relajando. Tenía la piernas estiradas y le daba golpecitos con los pies de forma inconsciente a la madre de Verónica. Pero de forma simultánea, no me podía quitar de la cabeza la imagen que había visto de mi novia, la cual no deja de sonreírme y asentir a todo lo que decía su padre. Tarde o temprano aquello iba a pasar factura.
- Así que señor Go... ¡Qué narices! – elevó de golpe su tono de voz, sacándome del trance - ¡Vamos a ser familia!. Mira Cosme, tengo grandes planes para vosotros. ¿Qué opinión tienes de mi gran amigo Álvaro?¿Eh? –
Se agolpó en mi mente lo que pensaba de mi novia, junto con la opinión de ese mugriento y sudoroso concejal de Álvaro. Notaba que restaurante ondulaba a mi alrededor, como si además de la priva alguien hubiera echado un éxtasis en mi bebida. Con tranquilidad, y sin pensar en las consecuencias , levante en lo que pretendía ser un gesto casual mi mano y dije:
- ¡Ella es un soplaputas! –
Arrastré el mantel en mi movimiento creando un gran estruendo en el restaurante. Mi mente se había hecho la picha un lió entre lo que pensaba del político y mi novia. Como tenía también esa sensación de tranquilidad, mi aplomo al decirlo cayó como una bomba.
Cosa curiosa, sin saber porqué me entró un gran arrebato de dignidad circunstancial. No sabría definirlo de otra manera, pero es algo así como que cuando has metido la pata, sólo resta ir hasta el final. Si hubiera estado sobrio es posible que hubiera intentado buscar alguna excusa. Pero la verdad era, que en el estado en que me encontraba , no me apetecía lo más mínimo y además me daba igual. Sin dejar que “el enemigo” reaccionara:
- ¿Sabéis lo que os digo? – Señalé con el dedo trazando un arco a la familia Mesnada – Os digo que tu, cara sapo, eres un mafioso de mierda, que tu, puta putísima, eres la mayor felatriz del reino y tu... – ahí me quedé momentáneamente en blanco, a la madre apenas la conocía - ... Tuuuu, tu,...... ¡Ay joder! – me sorbí los mocos – Tu eres una grulla ponedora de pis.
Giré sobre mis talones y salí chocando con el resto de las mesas cuando todo parecía diluirse a mi alrededor.

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EN UN VELADOR DEL PASEO MARÍTIMO VALENCIANO

Javier se rasca la cabeza. Mira a Cosme pensativo y apura su pacharán.
- Joder Cosme... Estas cosas casi que mejor no se las cuentes a mi hermana o no te auguro futuro como cuñado. Pero cada vez veo más lejos la forma en que te “tocó la lotería”. Me has prometido sincerarte conmigo. Ya sabes que si el origen no es “muy ilegal”, yo te perdono – le dice medio riéndose. Al fin y al cabo le va a regalar un piso. - Si es por mi hermana. No me gustaría que compañeros míos (policías) fueran a dejar a mis futuros sobrinos sin su padre, por que va a tener que pasar largas temporadas en el “hotel” Meco....
Cosme le hace un gesto con la mano, quitando hierro al asunto.
- Ya estamos llegando al asunto Javier, ya estamos llegando...

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HACE DOCE AÑOS EN LA METROPOLI

No recuerdo como aparecí en mi casa. Lo que sí sé es que para cuando desperté habían pasado casi dos días. Me levanté tarareando en mi mente “tara,tara,tara”. Era un mantra que me gritaba a mi mismo para no pensar en lo que me había ocurrido. Por supuesto era inútil. Tenía perfectamente claro el percal: la había cagado pero bien.
Como un clarividente, al bajar a la calle para desayunar en el bar de mi urbanización, sabía que en el buzón me estaba esperando el correo. Efectivamente, allí estaba mi carta de despido.
Creo que me sumí en un depresión que acabó con brotes paranoicos. Puede que pasara un mes o mes y medio. No hacía nada, como si el subsidio de desempleo y mis ahorros fueran a ser eternos. Había alquilado “Memento” en el video-club y los cacharos de cocina se apilaban con restos de comida preparada en el fregaplatos.
Después de ver la película, tal vez influido por ella, aunque no se tratara de lo mismo, me entró un arrebato paranoide. De pronto lo veía todo claro. Los datos iban encajando como en un puzzle. Claro, que de no estar tocado, me habría percatado de que primero soltaba la premisa y después la hacía cuadrar...

Sí, Santiago me estaba esperando, el muy cabrito lo tenía todo muy bien planeado. Era un envidioso, siempre fue un envidioso y mi ascenso fue la gota que colmo el vaso.
¡Y que bonito!, señalarme aquel tugurio tan cerca del restaurante para proponerme después uno más alejado. Él sabía que yo estaría nervioso, incluso puede que pusiera el chicle en el asiento del autobús, incluso puede que fuera disfrazado en el mismo, detrás de mi...
Lo vi clarísimo. Sabía que finalmente yo optaría por el bar más próximo para que no se me hiciera tarde. Por supuesto el ya estaba compinchado con los del local. Seguramente habían contratado una furcia con el aspecto de Verónica y un vestido igual, pues Santiago también conocía a mi novia, a mi ex-novia, y le habían hecho aquella foto.
Todo cuidadosamente estudiado, todo cuidadosamente planeado para que yo lo echara todo a rodar. ¡Chapó Santiago!, me descubro ante tu astucia – pensé.
Como en una películ,a me imaginaba a mi amigo, a mi queridísimo amigo, haciendo el papel de chico bueno. Al bribón de rizos pelirrojos, alegre, chistoso y consolador. ¡Pobrecita Verónica!. ¡Qué fácil le debió resultar ser su paño de lágrimas!. ¡Qué fácil debió conseguir ocupar mi lugar!. El señor Mesnada, además, ya se habría hecho a la idea de tener un testaferro para sus operaciones para cuando diera el salto a la política. Santiago le caería como lluvia providencial... ¡Chapó Santiago!, ¡Chapeau, de moreau!.

La paranoia se incrusto en mi mente como una verdad revelada, como la verdad con mayúsculas, como la realidad más real que jamás nadie pudiera imaginarse. Mi mente, “rucu, rucu”, se puso en marcha. Ideé un plan A, un plan B e incluso un plan C.
Yo tenía unos veinte mil euros ahorrados y estaba dispuesto a jugármelo todo a una carta. Di por supuesto que todo era tal y como lo había imaginado.
A la mañana siguiente cancelé mi cuenta en el banco. Metí todo el dinero en una mochila y me encaminé al tugurio donde habían comenzado mis desdichas.
Al llegar allí, ¡oh casualidad!, estaba la misma parroquia de la última vez. Algo se les revolvió en el estómago. Notaba que mi profecía era cierta.
- ¡Hola compañeros! – dije socarrón.
- ¿Qué quiere tomar? – Dora se dirigió a mi de forma seca, los jóvenes jugaban con desgana al billar.
Giré mi banqueta para que me escucharan todos.
- No me andaré con bobadas. Aquí tengo una bolsa con veinte mil euros. Mi amigo “Popi” tiene otra igual y la esperanza de obtener otra más si vuelvo con él antes de una hora. Si no regreso, vendrá aquí a buscarla y se llevará por delante a quien sea para obtenerla. El ya os conoce... – dejé caer.
Después de soltar toda esa serie de faroles me entró el pánico. Pensé que quizás todo fuera una locura mía y que esta gente no sabía de que narices les estaba hablando.
Sin embargo, permanecían serios. Se habían dispuesto en semicírculo entorno a mi persona. Me escuchaban. Reprimí el subidón de euforia y adrenalina. La única sombra es que parecían cabreados, aunque algo me decía que no era conmigo.
- Bien, - mantenía la compostura - , no sé lo que os habrá pagado Santiago. Estoy dispuesto a daros esta bolsa si me ayudáis. Es sencillo, quiero hundir a ese hijo de puta. Quiero chantajearle y todos obtendremos mucho más de lo que llevo aquí. Esto será sólo calderilla. – hice una pausa para hacerle a Dora una señal de que me pusiera un lingotazo.
- Puede que estéis pensando en pasar de mi y hacerle a Santiago, el maridito de Verónica y yerno del futuro señor Alcalde de no sé donde, el chantaje por vuestra cuenta. – estaba totalmente convencido de que eran así las cosas - Os voy a decir por que no es buena idea – me puse más serio – En primer lugar, por que podréis pasar de mi pero no de “Popi”. En segundo lugar, por que Santiago sabe que sois testigos incómodos y puede contratar a varios “Popis”. Yo lo conozco mejor y puedo sacarle el dinero de golpe. Si se ve pillado por varios frentes, pagará. Por supuesto que pensará en eliminarnos, pero para cuando pueda reaccionar, ya habremos puesto tierra de por medio... yo por lo menos. Así que vamos a tener una sesión de fotos con la doble de Verónica y le amenazaremos con publicarlas. – Justi, el tío que había enseñado la foto de mi supuesta exnovia, sonreía.
- Mira colega, no te rayes, que nosotros somos legales a nuestra manera. Vamos a colaborar por que queremos. Por que queremos joder a ese cabrón.
Dora interrumpe:
- Es que encima el muy rata sólo nos pagó dos mil euros por la faena. No, tío, nos fiamos de ti. De verdad, no era nada personal. Por cierto, que el Justi tiene buenas noticias. Sé que te van a gustar.
El joven se acariciaba sus musculitos de chulo de barrio y me pasó una cámara digital.
- Ves dándole, colega. Sí, no hace falta buscar a una doble. La tía esa es una ninfómana de verdad. ¡Joder!, yo creo que ya la conocen en los After-Hours de toda la ciudad. Le gusta pillar a un maromo y hacerlo de forma salvaje en el retrete. Cuanto más cutre, más le pone. – Todos rompimos a reír.
Ante mi tenía una verdadera galería fotográfica de mi adorada y virginal Verónica.
- Tíos – dije con firmeza - , tenemos que darnos prisa. Más tarde que temprano a alguien también se le ocurrirá la idea de sacarle la pasta a la familia Mesnada. ¡Vaya putón despendolado!.
Juntando las manos sellamos la hermandad. Tan seguro estaba de su fidelidad que hasta reconocí que mi “Popi” era un farol. Eso habría sido imprudente de no haber estado imbuido de aquella claridad de mente. Es probable que me ocurriera como al del chiste: Era un paranoico que creía que le perseguían , pero que además... le perseguían.

Todo fue rodado. Abordé a Santiago y mi ex-yerno, que pusieron cara de vinagre. Le enseñé las fotos y les di garantías de que me ocuparía de arreglar todo si me daban la mísera suma de quince millones de Euros.
Podía oír como si fuera mi propia voz el run-run calculador de Santiago. Mi preciado amigo era ambicioso, muy ambicioso y probablemente rencoroso. Sabía de sobras que estaba maquinando deshacerse de mi. Sin embargo, el caso del señor Mesnada era completamente distinto. Necesitaba la política y como buen hijo de burdel era miedoso: pagaría. De hecho, miraba de soslayo a su yerno y testaferro con más desconfianza que a mi.
El viejo hijo de puta tenía miedo de que Santiago hiciera alguna tontería. Como buen trapicheador y hombre de negocios, tenía a mano varios billetes premiados y auténticos de la lotería, de esos que se compran para lavar dinero negro. Fuimos en procesión a depositarlo al banco, claro. No soy un bobo que compra un recorte de cartón falso.
Cuando nos despedimos, el señor Mesnada se dirigió por última vez a mi. Incluso me dio un apretón de manos; lo cortés no quita lo valiente:
- Hijo, - me dijo – si vuelves después de esto a cruzarte en mi vida, tendremos que optar por otras soluciones ¿lo sabes, no?.
Lo que traducido quería decir que si volvía a chantajearle dejaría que la decisión de que hacer recayera en el maquiavélico Santiago. Hay que reconocer que el señor Mesnada era un mal nacido que sabía calibrar a la gente. Ni por un momento se tragó las buenas intenciones de Santiago, simplemente necesitaba un yernísimo y allí estaba él.

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EN UN VELADOR DEL PASEO MARÍTIMO VALENCIANO

- Lo demás ya lo conoces, Javier. En fin, después de repartirnos el dinero decidimos disolver la sociedad y poner tierra de por medio. Los colegas del bar y yo éramos gente sensata, al fin y al cabo. Aquí en Valencia compré unas propiedades con dinero absolutamente legal y no me ha ido mal. Sé lo que estás pensando, que hay chantaje de por medio. Yo lo llamo justicia.
Javier levanta su tercera copa de pacharán y saluda a Cosme.


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EN CASA DE JAVIER

Javier, policía y agente del CNI, hace trotar a su ordenador por diversas bases de datos confidenciales. Escucha la puerta de su casa. Debe ser Aurora, su mujer, que viene de hacer la compra.
- ¡Cariño!, ¿Estás en casa?
- ¡Sí! – le responde.
Sabe que su amigo y futuro cuñado no tiene nombre falso. Rastreando en la Seguridad Social obtiene los datos de la empresa para la que trabajaba hace doce años. Evidentemente no era del señor Mesnada, pero casi: Quesada. Poco a poco va atando los cabos sueltos.
- ¡Cariño! – le vuelve a gritar su mujer desde la cocina – Nos ha llegado la factura del taller. Tenemos que pagar la academia de Laurita. ¡Ah ¡, y acuérdate del regalo de Luís.
Javier piensa que su Aurorita está mejor callada. Cada vez que abre la boca es para señalar un agujero económico.
Siguiendo con su investigación llega a la conclusión de que no hubo testaferro alguno llamado Santiago. Sencillamente la constructora cesó en su actividad poco después de que Cosme la abandonara.
Ha conectado con los archivos policiales. Su programa compara datos y la luz verde se enciende.
- ¡Qué no se te olvide que tenemos que ir a la cena!. ¡Me he comprado ese vestido que te dije! –
Javier se levanta y sale de su despacho:
- Aurora, déjame tranquilito un rato. Ya hablaremos luego, ¿vale?.
- Si supiera Cosme que le estás investigando... Como haces con todo el mundo... ¡Con lo buen chico que es! – le responde su mujer.
Vuelve a su ocupación y se enciende el enésimo cigarro.
Es curioso que los archivos confidenciales sobre las amantes de ministros y ex-ministros , las almorranas de Fefé y toda clase de personajes públicos, están llenos de datos y en perfecto orden. Sin embargo, todo lo referente a tramas delictivas, terroristas, etc., es un puto caos. A él le da igual, es de “infantería”, o lo que es lo mismo, no es nadie en “la casa”. Casi mejor. ¡Qué país!.
¡Oh!, parece que hemos pisado mierda – piensa. Javier se siente un poco deprimido. Se han confirmado sus peores sospechas. La empresa constructora de Quesada desaparece por que en ese año ocurrió un crimen horrible en Las Rozas. El matrimonio Quesada y su hija de veintidós años fue terriblemente asesinada. Les robaron joyas por valor de cientos de millones de las antiguas pesetas.
¡Mierda de perro!. Javier llega a la conclusión de que su futuro cuñao es un pirado de cuidado. No lo puede afirmar al cien por cien, pero casi está seguro de que fue así como obtuvo el dinero. Luego lo blanquearía con lotería, claro. Vamos, que le entró la paranoia de que su novia era una zorra y luego hizo de la necesidad virtud al vengarse. Los informes dicen que los padres murieron a causa de certeros impactos de bala. De la joven hay fotos espeluznantes de la autopsia y relatos de cuchillas de afeitar, torturas.... inenarrable. Hay que hacer algo – se dice Javier.



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EN LA COSTA

- ¡Javier!, que han llamado por teléfono, ¡que viene ya!.
¡Joder!, esta tía siempre a gritos – piensa el policía. Después se dirige al frigorífico a por una botella de champán francés. Tiene en el bolsillo las llaves de su BMW y las hace sonar.
- ¡Venga Aurora!, yo ya estoy listo. Nos vamos a perder el nacimiento de nuestro sobrino.
El matrimonio abandona el chalet de doscientos metros cuadrados que tienen en la costa.